Logo Responsive

Logo Responsive

Adaptarse a nuevos contextos.

Como sabemos, el branding no se limita únicamente a la comunicación visual, sino que consiste en la gestión total de una marca. Justamente por ello, se trata de un proceso que debe evolucionar constantemente, aprender de su entorno y reinventarse con cada contexto para lograr sus objetivos. 

Cuando desarrollamos una marca, parte de su creación consiste en prepararla para los diversos escenarios en los que puede desenvolverse, tomando en cuenta diferentes variables, como su comunicación, su aplicación en piezas o sus espacios de visualización. La idea de que una marca debe poder adaptarse a diferentes entornos no se refiere únicamente al sistema como tal, sino también a algunos elementos del mismo.

Tomemos como ejemplo el logo. El logo es un elemento de la marca que suele estar presente en la mayoría de las piezas comunicativas. Este uso frecuente hace que sea particularmente susceptible a diversas variables que pueden afectarlo. Es por eso que suelen crearse versiones del mismo que permitan facilitar su uso en diferentes contextos. El ejemplo más común es su combinación con los colores de marca para generar versiones en positivo y negativo, pero también tenemos los casos de imagotipos, donde el sistema determina cuándo utilizar el isotipo y el logotipo de manera independiente. 

Entre estos casos, uno particularmente interesante es el del logo responsive, debido a que su uso extendido obedece principalmente a necesidades relacionadas con el avance de las nuevas tecnologías. La aplicación del logo responsive apareció como una necesidad práctica, pero crear una versión del logo que se adapte a sistemas móviles no solo se ha vuelto un estándar de la industria hoy en día, sino que nos ha permitido reflexionar acerca del logo y entenderlo de maneras muy diversas. 

Como dijimos, el uso del logo responsive se popularizó para solucionar un problema concreto: ¿cómo mantener este elemento en formatos reducidos sin perder coherencia? La respuesta consistió en crear una versión derivada del logo original, que mantuviera sus elementos básicos reconocibles y que pudiera reemplazar a la versión completa del logo cuando esta debía reducirse por debajo de su tamaño mínimo. Es importante resaltar, sin embargo, que el logo responsive no se logra modificando únicamente el tamaño de la versión original, sino todas las variables que sean necesarias, como su complejidad, su construcción o incluso su color.

¿Pero cómo podemos asegurarnos de crear un logo responsive que mantenga la coherencia del sistema? ¿Cómo podemos incorporar el diseño del logo responsive en nuestro proceso de creación de marcas? Consideremos algunos puntos a tomar en cuenta:

1) Investigación y análisis.- Cuando realizamos nuestra investigación de la categoría, es importante analizar la presencia de logos responsive en nuestra competencia. También, en nuestro proceso de análisis, determinar la importancia de desarrollar una versión responsive y los posibles usos que esta tendrá una vez creada la marca.

2) Pensar en un diseño modular.- Los logos son una suma de componentes que configuran un símbolo representativo de la marca. Entender cada uno de estos componentes de forma independiente nos ayuda a saber cuáles de ellos son fundamentales para mantener la esencia del logo y cuáles pueden ser modificados o incluso retirados para crear una versión reducida.

3) Coherencia.- Crear un logo responsive no equivale a construir una versión completamente nueva. El proceso es más cercano a una reinterpretación del logo original. Encontrar elementos comunes que conecten las versiones responsive con el original en la mente del consumidor, no solo nos ayudará a conectarlas antre sí, sino, lo que es más esencial, a que sin importar qué versión del logo se utilice, este se conecte con la totalidad del sistema de marca.

4) Capacidad de abstracción.- Usualmente no se crea una única versión responsive. La mayoría de las marcas hoy en día emplean 3 o hasta 4 versiones distintas, para diferentes tamaños. Y mientras más se reduce el formato, mayor debe ser nuestra capacidad de abstracción. Debemos aprender a identificar qué elementos necesitan de un tamaño mayor para ser correctamente interpretados. Puntos como la legibilidad de la tipografía, la complejidad de un gradiente o el grosor de las líneas deben ser siempre considerados al construir una versión adecuada para cada tamaño.

Como sabemos, la coherencia es un punto fundamental para cualquier marca. Lograr que una marca exprese un mensaje unificado, que proyecte atributos claros y que mantenga una dirección comunicativa es uno de los principales objetivos del branding. Y dentro de esta búsqueda de coherencia, el logo siempre fue percibido como un signo que debe permanecer inalterado sin importar las circunstancias. Sin embargo, el logo responsive nos ha ayudado justamente a repensar la manera en la que entendemos la coherencia en el branding: si es posible crear diversas versiones de un logo y mantener una unidad comunicativa, entonces la coherencia no está en la inamovilidad de los elementos del sistema de marca, sino en la eficiencia de su comunicación como un todo.

Emplear correctamente una herramienta como el logo responsive no solo nos ayudará a dar soluciones prácticas a los problemas de formatos, sino también a crear marcas más dinámicas y con mayor capacidad de adaptarse a las necesidades de hoy en día.

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