Diseño de información

Diseño de información

Ayudar a la verdad a través del diseño.

Uno de los fundamentos más importantes y subestimados del diseño es el manejo de la información. En general, podemos afirmar que el diseño busca siempre solucionar un problema semántico: comunicar un determinado mensaje a un público específico de la manera más eficiente posible. Sin embargo, ¿qué significa exactamente esto? ¿Cuándo podemos hablar de una comunicación “eficiente”? ¿Y puede realmente la forma de un mensaje cambiar la manera en la que este es interpretado?

Para empezar a respondernos, analicemos brevemente qué es un mensaje en el entorno comunicativo. Podemos afirmar que un mensaje está compuesto de información: es decir, una serie de datos que el receptor descifrará e interpretará. Esta información, sin embargo, está codificada a través del lenguaje. En algunos casos, puede tratarse del lenguaje escrito u oral, y en el caso del diseño, del lenguaje visual. Sin embargo, el lenguaje no es un sistema perfecto, sino que está expuesto a diversas posibilidades de error. Esto permite que se den muchas situaciones que pueden terminar por crear un conflicto en la comunicación: pueden darse errores en la manera en la que el mensaje fue construido, puede faltar información dentro del mensaje, o puede haber un problema de interpretación de parte del receptor.

Como podemos ver, la forma en la que el diseño presenta un determinado mensaje, afecta en gran medida la manera en la que este es interpretado. Por ello, el compromiso del diseño no es solo con la estética, sino también con una comunicación transparente, clara y fidedigna. 

Esta situación puede llevar a casos críticos de desinformación. Esto puede, en el caso de una marca comercial, tener consecuencias bastante serias. Pero podemos ver casos más graves aún en el ámbito político y social, donde la desinformación es un problema muy grave.

Veamos entonces algunos ejemplos de cómo diferentes aspectos del diseño pueden cambiar en gran medida la forma en la que percibimos información.

1. Relevancia

Analicemos este mapa(1). En él, podemos ver la cantidad de condados ganados por los republicanos (en rojo) y demócratas (en azul) en las elecciones de Estados Unidos en 2016. Donald Trump utilizaba mucho este mapa, ya que visualmente, parece expresar un apoyo mayoritario del país. Sin embargo, al analizarlo más profundamente, es sencillo descubrir que esto se debe en gran medida a un mal uso de la información y a un diseño engañoso. 

Sabemos que fue su rival en aquellas elecciones, Hillary Clinton, quien ganó el voto popular en los Estados Unidos por una diferencia de casi tres millones. Debido a que este mapa es una representación geográfica y no de los votos, este hecho no se ve representado en absoluto. Adicionalmente, las regiones donde el partido republicano resultó ganador, son áreas rurales con una muy baja densidad poblacional, por lo que, a pesar de ser grandes extensiones de terreno, tienen muy pocos votantes.

Este ejemplo nos ayuda a entender por qué, cuando utilizamos infografías o elementos visuales para facilitarle información a las personas, debemos asegurarnos de que esa información sea fidedigna, representativa y relevante. Enmascarar un hecho a través de una representación visual engañosa no solo genera confusión a nivel comunicativo, sino que puede contribuir de manera directa a la desinformación social.

2. Ilusiones cromáticas

Veamos este otro ejemplo(2). En este mapa, parece que los cuadrados rojos son más grandes que los azules. Esto se debe simplemente a la irradiación, un fenómeno cromático por el cual los colores más brillantes suelen verse más grandes que los oscuros. Adicionalmente, existe una ilusión visual llamada cromoestereopsis, la cual puede darse cuando vemos colores que están muy alejados entre sí dentro del espectro (como por ejemplo, el rojo y el azul) y que hace que los colores como el rojo destaquen por sobre el azul.

Si usáramos estos colores para representar una competencia, por ejemplo, podríamos generar la falsa ilusión de que el participante rojo ha abarcado más que el azul, pero se trataría únicamente de una ilusión óptica.

Podemos ver cómo al reducir la saturación de los colores, este efecto disminuye notablemente. Sin embargo, la pérdida de contraste puede también generar otros problemas de lectura a nivel cromático, como la desaparición de los colores más oscuros. 

Una mejor solución es emplear colores que son más cercanos dentro del espectro. Esto permite representar la información de manera más fidedigna.

3. Información

Una forma en la que podemos presentar la información de manera más completa es agregando datos relevantes para la correcta interpretación de un resultado. Como vimos en el primer caso, un mapa electoral no nos es útil si nos limitamos únicamente al aspecto geográfico, ya que este puede no ser representativo de la cantidad de personas que habitan en cada región. Una manera en la que podemos ser más exactos es agregando a nuestro mapa información adicional a través de elementos visuales. Por ejemplo, veamos qué ocurre si empleamos gradientes para representar la densidad poblacional de cada área.

En este caso, un color más intenso representa una zona más habitada. De esta manera, podemos ver un mapa con información relevante, que nos ayuda a retratar la realidad de manera más precisa y, por lo tanto, de ofrecerle al usuario una oportunidad de comprender resultados más exactos.

4. Representatividad

Veamos ahora un mapa electoral del Perú de 2016(3). Cada departamento ha sido pintado con un color según el candidato que ganó la mayoría de los votos en él. Este mapa puede parecer informativo a primera vista, pero en realidad, es también engañoso. Pintar una región para establecer al ganador es una manera de ignorar todos los demás votos que se dieron al interior del mismo. No podemos, por ejemplo saber si ese candidato ganó con un 90 % de diferencia o con solo 1 %, porque el mapa representa únicamente quién resultó el ganador.

Ese tipo de mapas no ayudan a representar la diversidad de opiniones al interior de un país. Por el contrario, refuerzan la división, la polarización y el enfrentamiento, ya que simplifican excesivamente una realidad que es en realidad mucho más compleja.

Como podemos ver, el diseño puede hacer una gran diferencia en la manera en la que presentamos e interpretamos información. En el ámbito político, social y de interés público, este hecho resulta todavía más relevante. En estos tiempos donde la desinformación abunda y donde el diseño está llamado a ayudar en la titánica tarea de organizar y representar mejor los hechos que circulan en redes y en medios, es sumamente importante que nos comprometamos a mejorar nuestro conocimiento y nuestras habilidades para poder ofrecer un diseño más responsable y comprometido con la objetividad, la veracidad y la libre información.

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